EL BAILE DE LAS CIFRAS

Realmente el presidente no es una persona como dirían las abuelas “de números”, lo manifiesta claramente en sus monólogos mañaneros, es bien sabido que cuando da una cifra, dice que es suya, es de su fuente de información y en automático se acepta su palabra como un acto de fe que es una práctica también de todas las gentes que laboran con él y que manifiestan solamente con su palabra su trabajo y nada más.